La compañía ha sufrido una fuerte caída del 27% en el primer trimestre en el gigante asiático, pero apuesta a batir récord en España este año

El panorama de la industria del automóvil ha cambiado radicalmente respecto a apenas una década atrás. En un sector en el que antes dominaban los fabricantes europeos, estadounidenses, japoneses y coreanos, ahora mandan las marcas chinas, que no solo crecen en su mercado local, sino también fuera de sus fronteras. “Hoy China ya no significa barato, también significa calidad”, ha admitido el presidente y consejero delegado de Merceces-Benz España, Reiner Hoeps, en un encuentro con prensa en la sede de la compañía en Alcobendas, Madrid.

La marca prémium alemana, que tiene en China uno de sus mercados más importantes, tanto en cantidad como calidad —el cliente chino que compra Mercedes suele adquirir vehículos de la gama alta—, ha sufrido un severo revés en el gigante asiático en el primer trimestre del año, con un desplome del 27% de las ventas. Esto ha hecho caer sus matriculaciones en el mundo un 6% entre enero y abril, a pesar del buen comportamiento en EE UU y Europa.

“No me quiero quedar con la foto de estos tres primeros meses porque eso también depende del stock, pero claramente vivimos un momento negativo en China. Mi lectura es que los chinos se han dado cuenta de que nunca van a ser competitivos con coches de combustión, nunca van a tener motores V8 tan buenos como BMW o Porsche y por eso apostaron por ir al siguiente capítulo, el vehículo eléctrico”, ha señalado el directivo, que considera que la industria del Viejo Continente ha subestimado “la ola” de marcas chinas que estaba por venir y que aún no ha terminado. Este año, por ejemplo, BYD, el mayor fabricante de vehículos enchufables del mundo, traerá a España su marca prémium Denza, lo que sumará aún más competencia a Mercedes-Benz.