La marca de coches china BYD se está dando de bruces con la realidad de un mercado muy competitivo y que, si bien crece, no lo hace al ritmo que le gustaría a la industria del automóvil. El mayor fabricante de vehículos enchufables del mundo ha registrado unas matriculaciones de 344.296 unidades en julio, lo que supone un aumento del 0,6% respecto al mismo mes de 2024 y una caída respecto a junio del 10%, según información recogida por Bloomberg. Así, en lo que va de año, el gigante automovilístico ha vendido 2,49 millones de coches, una cifra nada desdeñable pero que le deja en una posición complicada para cumplir los ambiciosos objetivos que se ha marcado en 2025: tendría que vender más de 600.000 unidades por mes para alcanzar los 5,5 millones de vehículos. Esto parece poco probable si se tiene en cuenta que su récord mensual hasta la fecha fue en diciembre pasado cuando entregó 515.000 coches.
Otra automovilística china que sufre es Li Auto, con un desplome del 40% con respecto al mismo mes de 2024, hasta las 30.731 unidades. Sin embargo, otros competidores locales como Geely, que registró su máximo desde noviembre con 237.717 coches, o Leapmotor —de la que Stellantis compró el 20% por 1.500 millones en el mandato de su anterior CEO, Carlos Tavares—, con un récord mensual de 50.129 entregas, están viviendo un momento dulce. El fabricante de móviles Xiaomi, que se sumó a este negocio el año pasado provocando un terremoto en el sector por su enorme capacidad tecnológica y económica, también marcó ventas récord con más de 30.000 entregas en julio.









