La UE no puede ocultar a los ciudadanos el impacto sobre el territorio de las grandes infraestructuras de la industria digital"

Los centros de datos se han convertido en una infraestructura fundamental de la economía del siglo XXI al dar soporte al uso creciente del almacenamiento en la nube, el comercio electrónico, las redes sociales, los servicios de streaming y, muy especialmente, la inteligencia artificial. Su funcionamiento requiere de enormes cantidades de electricidad, agua y materias primas, que exigen que su desarrollo vaya acompañado de planes de eficiencia ambiental. La Unión Europea prevé triplicar la capacidad de sus centros de datos en un plazo de cinco a siete años para abrirse paso en la carrera global por la IA. Ese proceso no se está haciendo con la transparencia exigible a cualquier gran inversión en democracia.

Una investigación internacional de Investigate Europe en la que han participado EL PAÍS revela que la Comisión Europea, a instancias de los gigantes del sector (Microsoft, Amazon, Google o Meta), ha decidido ocultar al público la documentación relacionada con el consumo y el rendimiento de cada centro de datos, alegando intereses comerciales. La cláusula incluida en el reglamento de 2024 que desarrolla la Directiva de Eficiencia Energética establece que los centros con una demanda eléctrica superior a los 500 kilovatios deben reportar sus indicadores de consumo a una base de datos europea, pero el público no podrá acceder a esa información más que de forma agregada, sin que se sepa cuánto consume cada instalación.