El auge de la inteligencia artificial, el almacenamiento en la nube y los servicios digitales han convertido los centros de datos en infraestructuras clave de la economía del siglo XXI. España, con su desarrollo de energías renovables, infraestructura de fibra óptica y su situación geográfica, se está posicionando como un polo de atracción para los gigantes tecnológicos. La oportunidad económica llega acompañada de interrogantes cruciales sobre el elevado consumo energético de estos centros, su enorme gasto de agua y el impacto que su implantación puede tener en los territorios que los acogen.

El Gobierno acaba de lanzar a audiencia pública un proyecto de real decreto con el objetivo de que las instalaciones faciliten datos sobre su eficiencia, consumo de energía de los equipos, gasto de agua, así como otros datos sobre la incidencia de los centros en el territorio, en especial lo relacionado con el empleo. Sin duda, se trata de una medida urgente ya que en la actualidad existen unos 100 puntos operativos y hay otros 20 proyectados, según un recuento de este periódico. La misma patronal del sector que promete inversiones milmillonarias en España en los próximos años no es capaz de aportar estadísticas sobre el número de centros de datos existentes y los que se prevé construir en los próximos años.