Las mejoras en la competitividad de la UE en la carrera tecnológica deben hacerse sin mermar la protección de los consumidores
La Comisión Europea acaba de presentar un paquete de simplificación de las normativas digitales, con el objetivo declarado de aligerar la legislación en lo relacionado con la inteligencia artificial, la ciberseguridad y la protección y gestión de datos, una demanda mayoritaria del sector tecnológico europeo. En la práctica, el denominado ómnibus digital
-track-dtm="">aplaza los requisitos de transparencia y las sanciones a las tecnológicas por no controlar las aplicaciones catalogadas como peligrosas, lo que podría erosionar la ambiciosa visión ética que inspiró el Reglamento europeo sobre inteligencia artificial de agosto de 2024. La iniciativa ha sido interpretada como síntoma de cómo la ambición normativa europea puede verse frenada por la presión de las grandes compañías y la geopolítica transatlántica. Se produce, además, después de que Europa haya cedido ante las empresas y haya rebajado sus exigencias medioambientales.
Bruselas insiste en que el objetivo central del paquete legislativo es aligerar radicalmente la carga regulatoria para ciudadanos y empresas, corrigiendo duplicidades, lagunas legales y tensiones detectadas durante la primera fase de implantación de la legislación digital en Europa. Para los ciudadanos, se promete menos clics de aceptación y mayor control efectivo de sus datos. Las empresas, por su parte, contarán con una ventanilla única para la notificación de incidentes de ciberseguridad y también una identidad digital única, facilitándoles trámites y operaciones transfronterizas, entre otras. Esa simplificación, según Bruselas, permitirá a las empresas ahorrar hasta 5.000 millones de euros de aquí a 2029, tiempo que podrán dedicar a innovar. La declaración reconoce así legitimidad al reproche que las empresas hacen a las autoridades comunitarias por el exceso de burocracia en la Unión Europea y que el informe Draghi de septiembre de 2024 identificó como uno de los principales obstáculos para el crecimiento y la competitividad.













