La Comisión presenta un proyecto de simplificación de sus leyes digitales que retrasa los requisitos de transparencia y las sanciones por no controlar las aplicaciones catalogadas como peligrosas
La Comisión Europea ha decidido obsequiar a las grandes tecnológicas con un importante balón de oxígeno. Eso es lo que se desprende del proyecto de simplificación de las normativas digitales presentado este miércoles en Bruselas, cuyo objetivo declarado es hacer que las empresas dediquen menos tiempo al papeleo y más a la innovación. Una de las novedades principales que incluye el proyecto, que todavía tienen que validar tanto los Estados miembros en el Consejo como el Parlamento Europeo, es retrasar la aplicación de la prohibición de los sistemas de inteligencia artificial (IA) de alto riesgo “un máximo de 16 meses”. El periodo de gracia es todavía superior al año que, tal y como adelantó EL PAÍS, se barajaba en versiones preliminares del proyecto.
El reglamento europeo de IA, en vigor desde agosto de 2024, aunque su implementación total estaba fijada para dos años más tarde, clasifica los sistemas de IA en función de los riesgos que implica su aplicación para la ciudadanía y, en función de ello, les asigna distintas obligaciones y requisitos a cumplir. Así, las herramientas de riesgo inocuo, como los detectores de spam, no tienen restricción alguna, mientras que las de riesgo inaceptable directamente están prohibidas. Entran en esa categoría las “que trasciendan la conciencia de una persona o técnicas deliberadamente manipuladoras”, las que exploten sus vulnerabilidades o las que infieran emociones, raza u opiniones políticas de las personas.











