El relator de Naciones Unidas sobre derechos humanos y agua potable ve la opacidad del sector y su fuerte impacto en el consumo energético e hídrico como amenazas globales
El auge de la inteligencia artificial (IA) y de las criptomonedas se está disparando, lo que está provocando un rápido aumento del número de megacentros de datos. “Ese crecimiento genera importantes y preocupantes demandas de agua, así como un dramático aumento del consumo de electricidad”, lo que “entraña graves riesgos para los ecosistemas acuáticos y presenta expectativas insostenibles para el futuro”. Eso recoge
s" rel="" data-link-track-dtm="">el informe El nexo entre el agua y la energía, elaborado por el Relator Especial de Naciones Unidas sobre los derechos humanos al agua potable y al saneamiento. El documento, que se presenta este viernes en la Asamblea General de la ONU, pide una moratoria en la construcción de estas instalaciones hasta que se conozcan sus efectos reales sobre el planeta.
Es la primera vez que esta organización se refiere de manera explícita a los efectos adversos para el mundo de los centros de datos, la infraestructura básica de la digitalización. En esas naves llenas de procesadores se alojan los datos que guardamos en la nube y se ejecutan cálculos, ya sean para minar criptomonedas o para dar servicio a las aplicaciones que corren en remoto. Consumen mucha electricidad, para mantener las máquinas funcionando día y noche, y agua, que se emplea para refrigerar los sistemas.









