Un grupo internacional de expertos propone afrontar el deporte de una forma más flexible: no es tanto que cumplas hoy como que quieras volver mañana

Empieza el buen tiempo, los días se alargan, apetece salir más y, casi sin darte cuenta, tomas una decisión: “Voy a empezar a hacer ejercicio”. Te marcas un objetivo. Quizá caminar 10.000 pasos al día, ir al gimnasio tres veces por semana o salir a correr. Los primeros días todo va bien, incluso sientes orgullo, pero pasan las semanas y algo cambia: un día fallas, luego otro, y, sin darte cuenta, abandonas. Si te identificas con esta historia, no eres la única persona. Es una historia extraordinariamente común que nos lleva inevitablemente a una pregunta incómoda: ¿Qué ha fallado?

Durante años nos han dicho que la clave para mantenernos activos está en fijar objetivos concretos, medibles, alcanzables, realistas y con un plazo definido. Es lo que se conoce como objetivos SMART, por sus siglas en inglés: Specific, Measurable, Achievable, Realistic, y Time-bound. La evidencia científica confirma que fijar objetivos sí funciona, de hecho, es una de las estrategias más eficaces para aumentar la actividad física, pero también empieza a señalar algo importante: no es tanto cuestión de fijar objetivos, sino de cómo los fijamos. Un reciente consenso internacional de expertos en ejercicio y salud propone un cambio de paradigma que resulta tan sencillo como profundo.