Los altos precios en los refinados, la escasez de barriles y una incertidumbre que paraliza las compras contraen el consumo ante el mayor choque de oferta de la historia
El mercado energético global se enfrenta a lo que los economistas denominan una destrucción de la demanda, que es una contracción persistente del consumo de petróleo provocada por un fuerte incremento de precios y falta del recurso. La Agencia Internacional de Energía (AIE) ya ha ajustado esta semana sus previsiones, en las que contempla una inminente contracción en el consumo del oro negro. En la coyuntura actual, marcada por la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, la agencia estima que la demanda
href="https://elpais.com/economia/2026-04-14/la-aie-advierte-de-una-caida-de-demanda-de-petroleo-este-ano-y-de-su-hundimiento-si-la-guerra-continua.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/economia/2026-04-14/la-aie-advierte-de-una-caida-de-demanda-de-petroleo-este-ano-y-de-su-hundimiento-si-la-guerra-continua.html" data-link-track-dtm=""> podría contraerse en 80.000 barriles diarios este año, lo que evidencia un ajuste estructural en respuesta a un entorno de escasez y costes elevados.
Este escenario se explica, en primer lugar, por el agotamiento del colchón de inventarios que hasta ahora había camuflado la gravedad del choque; mientras el mundo utilizaba crudo de reserva, el impacto era teórico, pero la caída de 205 millones de barriles en las existencias fuera del golfo Pérsico durante marzo indica que la industria y los hogares se verán obligados en breve a enfrentarse a un mercado donde el crudo físico —el barril real, no el brent, que es una referencia de precio en los mercados— ha llegado a los 150 dólares por barril.







