Los analistas empiezan a ver más cerca la posibilidad de que el precio del crudo rompa todos los récords si persiste el conflicto en Oriente Próximo. En ese caso, una recesión mundial sería casi inevitable
“La guerra en Irán es la mayor amenaza de la historia para la seguridad energética”, advirtió esta semana Fatih Birol, el presidente de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). “Un armaggedon”, se escuchaba entre los analistas de Wall Street, según el diario británico Financial Times. “Apocalipsis” y “Pesadilla”, según ...
The New York Times.
Con el petróleo cotizando alrededor de los 120 dólares el barril y el gas natural por encima de los 60 dólares megavatio, los economistas cruzan los dedos por una desescalada en Oriente Próximo. “Prepárense para que el barril de petróleo alcance los 200 dólares”, advirtió hace una semana Ebrahim Zolfaqari, portavoz de milicias iraníes. “No permitiremos que ni un solo litro de petróleo llegue a Estados Unidos, a los sionistas ni a sus aliados. Cualquier buque que se dirija a ellos será un objetivo legítimo”, agregó. Lo que parecía una bravuconada está más cerca de convertirse en realidad.
Scott Modell, consejero delegado de Rapidan Energy, una de las consultoras del sector de la energía, advierte: “Podríamos ver que los precios del petróleo alcancen los 200 dólares por barril si los combates se prolongan durante un mes más e Irán continúa usando las mismas herramientas a su disposición, como cohetes, misiles, drones e incluso minas, para atacar algunas de las instalaciones petrolíferas más importantes de la región. Este es un escenario muy probable que no debe descartarse”.






