Más que rechazar el marrón o sufrir por el plástico, estamos abandonando la era del comer y entrando en la del picotear.
Antes de que esté rica, hoy esperamos de la comida que venga en unidades manejables que no nos comprometan. ...
Hay quien busca el secreto para evitar que media manzana en la nevera se ponga marrón. La respuesta que más circula es bañarla en zumo de limón, para así evitar, de paso, tener que recurrir al film transparente de plástico. Quedo aturdida de incredulidad ante razonamientos de este tipo.
Algunos andan por la vida con una consciencia climática de primera categoría y un sentido del deber digno de admirar, pero hambre, la justa para media manzana. Ni un gramo más.
El posible y previsible cambio de color de la fruta, allí donde el cuchillo ha dejado su carne a la intemperie, se soluciona con tres mordiscos, pienso. Pero, ¡ah! El corazón quiere lo que el corazón quiere, y lo desea no sólo en su justa cantidad sino de un color concreto y una tonalidad precisa e inmutable.







