Presentarla diariamente en casa, no presionar para no crear experiencias negativas y reeducar el paladar ofreciendo menos ultraprocesados, son algunas de las estrategias para que los menores se animen a comerla

La fruta no es uno de los alimentos que con más facilidad se coman los niños. Hay cientos de fotos en las redes sociales que la presentan de una manera original y divertida para hacerla más atractiva visualmente. Pero, aun preparándola así, no garantiza que los menores la vayan a comer. Lo que cuenta es ofrecer la fruta una y otra vez y no desesperar en el intento porque, como puntualiza la doctora Rosaura Leis, coordinadora del Comité de Nutrición y Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, “hay alimentos que hay que probarlos nueve o diez veces para ser aceptados”.

La manzana, la pera, el plátano o la naranja, son de las primeras frutas que se ofrecen a los bebés cuando comienzan con la alimentación complementaria a los seis meses. Cada una tiene un sabor y una textura distinta que no gusta a todos los menores. “La introducción de nuevos alimentos no es fácil para muchos niños”, explica la doctora. “Debemos buscar frutas que respondan a las papilas gustativas del menor que, en este momento, están más desarrolladas”, añade. Pero, sobre todo, lo que funciona, como aconseja la experta, es “ofrecer repetidamente este alimento a los pequeños”.