Sin familia ni amigos en el lugar, han escogido la capital valenciana “por su calidad de vida” y ya forman parte de su excitante escena gastronómica

En el último año y medio han abierto en Valencia tres proyectos unidos por unas coordenadas que hablan del gran momento gastronómico que vive la ciudad. Son chefs internacionales sin familia ni amigos en la capital valenciana, han pasado por restaurantes con dos y tres estrellas Michelin y, sobre todo, han lanzado tres propuestas distintas que son objetivamente un éxito. ...

En Mengem (Carrer dels Columbretes, 19), que en menos de 12 meses fue elegido restaurante recomendado Michelin y Repsol, es difícil reservar mesa para los próximos meses. En Sato Kaeru (Carrer del Poeta Mas i Ros, 35), un omasake japonés para ocho comensales, hay que esperar varias semanas pese a que abrió en enero y solo cierra lunes y domingo. En Clem (Conca, 40), una cafetería de especialidad donde puedes comer sándwiches, tostas y repostería de alto nivel, sus mesas —diseñadas una a una para el local— apenas ofrecen un hueco de la mañana a la tarde.

Han trabajado en la alta cocina de París, Barcelona, Oporto, la Costa Azul o Ibiza, pero en dos de los tres casos tomaron la decisión en su primera visita a Valencia, en cuestión de horas. Y en dos de los tres casos, su propuesta gastronómica está vinculada a un trozo de huerta propio “a apenas 10 minutos en coche del local”. Aunque ni siquiera se conocen entre sí, coinciden en varias de las razones por las que han decidido enraizarse en esta ciudad: “Por su calidad de vida”, “es lo suficientemente grande como para tener público gastronómico”, “todavía es humana”, “tiene equilibrio entre vida y negocio”. Descubrimos por qué eligieron Valencia y cómo la sitúan dentro del contexto gastronómico actual.