Recorremos su lado más refrescante con Rocío Benito y Juan Carlos Vidarte, del proyecto de divulgación del vino Albariza en las Venas, y su ‘crew’, un grupo de jóvenes que está transformando la ciudad

“¿Sabes quiénes son tres hermanos cocineros de Cataluña que tienen un restaurante con muchas estrellas Michelin? Pues se comieron aquí unos churros y luego hicieron una tapa en su restaurante inspirándose en los míos”. Así le dice Manuel Jiménez, tercera generación al frente de la Churrería Manuel, a una clienta mientras saca el móvil para mostrar un vídeo que acredita su historia con los hermanos Roca. Aquí, en la plaza de Esteve, frente alMercado Central de Abastos de Jerez de la Frontera, disfrutan de los primeros rayos de sol del día la sumiller Rocío Benito y el enólogo Juan Carlos Vidarte. Se conocieron vendimiando en 2021 y juntos han creado Albariza en las Venas, un proyecto de divulgación del vino con un bar propio en la localidad gaditana. También han impulsado el Rabanito Festival, un evento anual que ya lleva tres ediciones y que ha agitado la órbita gastronómica y cultural de la ciudad. “Jerez tiene una gran cultura del desayuno, muchísima gente lo hace fuera de casa”, dice Benito después de comprar un cucurucho de churros y ponerlos en la única mesa libre de la plaza. Es la de la terraza del café La Perla, un local centenario de mucha solera donde se puede pedir un café y acompañarlo de estos manjares fritos hechos de harina, agua y sal.