El cocinero Guzmán Sánchez de la Parra abre local en la milla de oro de la ciudad amurallada
Ávila, destino gastronómico. En apenas dos años y medio, la ciudad amurallada —tanto intramuros como extramuros— se ha despertado con la llegada de nuevos cocineros con ganas de comerse el mundo y de aportar valor al escenario culinario. “Hay que agradecérselo a Carlos [Casillas], que apostó por abrir un restaurante en Ávila capital como Barro, con objetivos de alta cocina, y también a Caleña [el loc...
al situado en la Casa del Presidente y dirigido por el cocinero Diego Sanz]”, explica Guzmán Sánchez de la Parra, responsable de cocina y socio del restaurante Vereda (Ávila).
Ha sido el último en instalarse —abrió el 30 de octubre— en la misma calle en la que también habitan, entre otros, el estrellado Barro y El Almacén, la casa en la que trabajó como cocinero y donde aprendió a hacer fondos y cocina clásica. Antes estudió en la Escuela de Hostelería de Ávila e hizo prácticas en Zalacaín (Madrid), donde entendió la importancia de la cocina de estación. También pasó por los hoteles Fontecruz (Ávila) e Incosol (Marbella).
Reconoce sin apuro que no ha trabajado en ningún restaurante con estrella Michelin. Tampoco le preocupa demasiado: lo que siempre ha querido este abulense de 36 años es cocinar para ser feliz. Hace nueve años abrió La Querencia, un pequeño restaurante en Villanueva de Ávila, de cocina de mercado, con aire de bar de pueblo, de los que sirven desayunos a primera hora y copas a medianoche. Allí mantiene su cuartel general, con un equipo rodado y una clientela fiel que pide sus clásicos: el socarrat de panceta, setas y codorniz, la ensalada de pimientos y perdiz o el cabrito a baja temperatura.






