Las lectoras y los lectores escriben del caso de Noelia Castillo, el cambio horario, la decisión del voto y la subida de impuestos

Noelia Castillo ha optado por la eutanasia en un mundo que, como ella misma dijo, “va cada vez a peor”. He leído decenas de comentarios juzgando la legislación, la educación o la conciencia. O sobre haber tenido una vida difícil. He visto mensajes como “pobres padres”. Pobres nosotros, que elegimos mirar desde fuera para no incomodarnos demasiado. Como si fuera más fácil pensar en quienes se quedan que en quien ya no puede más.

no-puedo-mas-con-esta-familia.html" data-link-track-dtm="">Pobres nosotros, que nos consolamos con los vivos, mientras nadie se pregunta si la vida que estaba viviendo era digna. Solo vemos el final, olvidando lo que lo precede. Lo convertimos en un debate, cuando solo asoma el reflejo del verdadero problema que estamos evitando mirar.

Amalia Arellano Ruiz. Sevilla

Sin entrar en la polémica sobre que horario es más conveniente, quiero hacer notar que, por desconocimiento u olvido, España lleva una hora de adelanto con el huso horario que nos corresponde. Estamos con el huso de Berlín desde que en 1940 Franco decidió cambiar a España a ese huso posiblemente por congratularse con Hitler. Quiere esto decir que tanto con el horario de verano como con el de invierno vamos desfasados. Nuestro huso horario es el de Greenwich, como lo tiene Portugal. Así que con el horario de verano llevaremos dos horas de adelanto respecto al meridiano que nos toca. Un disparate.