Orta se considera antes restaurador que importador y en Villa Más, gestionado por el chef Roger Co y la jefa de sala Agathe Arnaud, el vino es uno de los pilares centrales de la propuesta

“El primer enemigo del vino puede llegar a ser el propio enólogo y, el segundo, el sumiller. Hay que ir a los vinos desde la parte positiva y no buscando sus defectos. Así lo aprendí de mis padres, que eran médicos, y no le decían nunca a nadie que estaba fatal”. Habla Carlos Orta, una figura ya histórica en nuestro país por descubrir las zonas de Borgoña y Jura que tan codiciadas han devenido en España, y por fundar Villa Más, el icónico restaurante frente a la playa de Sant Pol, en Sant Feliu de Guíxols, en El Ampurdán, que es todo un paraíso para el am...

ante del buen beber y el buen comer, y que hoy dirige junto a Agathe Arnaud en la sala, Roger Co en la cocina y Paula Cuenda en la bodega.

Orta es historia viva. Es un torbellino de energía contagiosa que ha vivido muchas vidas en una, y que sigue exprimiendo al máximo la enésima día tras día. Ha residido en Barcelona, Borgoña y Nueva York, donde conoció todas las caras de la fiesta. De muy joven trabajó en un banco, algo que le sirvió mucho “para conocer la condición humana”. Fue DJ de la barcelonesa sala Apolo, donde trabó amistad con el mítico Aleix Vergés ‘Sideral’, y de la neoyorquina Limelight. Ha sido cocinero, importador de vino y, desde hace diez años, ha sumado el título de horticultor, que desempeña en 0,7 hectáreas biodinámicas como siempre lo ha hecho todo: preguntándose todos los porqués y yendo hasta el fondo más remoto de las cosas. “En mi época de DJ viajábamos para escuchar y conocer nueva música in situ, y para comprar los vinilos. Y con los vinos he hecho igual, viajando hasta cinco meses al año desde hace unos 30 años, bajando por las trampillas de la bodega y catando todo”.