La jefa de Gobierno italiana corta cabezas tras la derrota electoral, pero la titular de Turismo se ha enfrentado a ella en público antes de abandonar

La derrota de Giorgia Meloni en el referéndum para una reforma constitucional de la magistratura

//elpais.com/internacional/2026-03-24/el-voto-de-los-jovenes-y-el-miedo-a-una-deriva-autoritaria-en-la-linea-de-trump-claves-en-la-derrota-de-meloni.html" data-link-track-dtm="">ha hecho tambalearse por primera vez a un Gobierno que presumía hasta ahora de ser uno de los más estables de la historia reciente italiana. De improviso y con cierta sorpresa, se ha roto la sintonía con el electorado que le dio mayoría absoluta en 2022, a causa de un malestar oculto que no aparecía en el radar. De pronto, la primera ministra se ha sentido frágil y se ha visto obligada a reaccionar y, según lo que trasciende en medios italianos, con un enfado monumental.

Como primera respuesta, Meloni ha afrontado por fin viejos trapos sucios que, en un exceso de confianza, hasta ahora pensaba que no le pasaban factura. Pero es que precisamente tienen que ver con el asunto de fondo del referéndum: políticos con problemas judiciales que se niegan a asumir responsabilidades. Quienes han rechazado la reforma temían un intento de control del Gobierno sobre jueces y fiscales, en un contexto de constantes ataques de la líder ultraderechista a la magistratura cuando emite sentencias que frenan decisiones del Ejecutivo, como en las deportaciones de migrantes a Albania.