La familia dueña de EM&E decidió retirarse de la operación tras las presiones de la SEPI. El Ejecutivo cuenta con SAPA de su lado, pero buena parte de los accionistas apoyan al todavía presidente de la tecnológica
Las grandes operaciones de concentración en el mundo empresarial español, últimamente, no están saliendo bien. Al fallido intento del BBVA de hacerse con el Sabadell en octubre del año pasado, ahora se suma el fracaso de la integración entre Indra y Escribano Mechanical & Engineering (EM&E). La operación buscaba crear un “campeón nacional” de defensa terres...
tre capaz de tirar del resto del sector, para así aprovechar al máximo los miles de millones que lloverán en los próximos años —y que ya están lloviendo— al calor del rearme europeo. La operación ha caído por el encontronazo entre los dos sujetos que la promovían, los Escribano y el Gobierno, los dos máximos accionistas de la compañía, con un 14,3% y un 28% del capital, respectivamente. Pero, ¿por qué se dio marcha atrás? Esto es lo que se sabe hasta ahora y el recorrido cronológico de la fallida operación.
Los inicios de esta operación se remontan a enero de 2025, cuando Ángel Escribano es nombrado presidente ejecutivo de Indra, en sustitución de Marc Murtra, quien marchó a dirigir Telefónica. Un mes antes, los Escribano habían aumentado su peso en la tecnológica desde el 8,3% hasta el 14,3%, afianzándose así como el primer accionista privado de la compañía. Por ello, la familia posee dos asientos en el consejo de administración: el de Ángel y el de su hermano Javier, quien a su vez pasó a presidir EM&E cuando Ángel quedó a los mandos de la tecnológica.











