Los gestores avisan de una reordenación accionarial y critican la interferencia del Gobierno en la firma de defensa
La marcha de Ángel Escribano de la presidencia de Indra y su sustitución por Ángel Simón ha pillado a los inversores en plena Operación Salida de Semana Santa. Las acciones de Indra, que en 2025 se revalorizaron un 184%, se han devaluado un 23% durante el último mes, tras la decisión del Gobierno —máximo accionista de Indra, a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)— de forzar el cese de Escribano. En los mercados financieros cunden las dudas de qué será de la compañía tras la salida del directivo estrella y, sobre todo, tras la frustrada fusión de EM&E, la empresa de defensa fundada por el propio Escribano y su hermano Javier.
Los analistas esperaban que esa operación generase importantes sinergias que, de momento, no se materializarán. Además, la ruptura de los Escribano con Indra puede provocar una reordenación accionarial en la compañía, puesto que EM&E controla el 14% de Indra. El banco Goldman Sachs ha revisado a la baja el precio objetivo de Indra, de 85 euros a 80 euros, aunque mantiene su recomendación de compra. Otros lo ven con peores ojos. “Yo, por ahora, no toco Indra ni con un palo”, explica un gestor de fondos —de vacaciones— y que hace unos meses estaba invertido en la compañía y decidió vender. En la sesión del jueves, los títulos de Indra subieron un 1,3%, hasta los 49,34 euros.











