Más de 2.000 millones de personas en el mundo no pueden abrir aún el grifo. La calidad del recurso se ha visto mermada por la contaminación y la sobreexplotación. La guerra en Oriente Próximo pone todavía más en riesgo los objetivos la ONU
Tictac. Quedan solo cuatro años para 2030, la fecha límite para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la ONU, y todavía en el mundo hay más de 2.000 millones de personas sin acceso a agua potable ni saneamiento de calidad. Si bien el ODS 6 se mantiene estancado en un color naranja a escala global –que indica un progreso moderado–, los últimos informes publicados que analizan su evolución advierten de que aún quedan importantes desafíos por resolver.
En el actual contexto geopolítico, con una guerra en Ucrania y otra en Oriente Próximo, la Organización de Naciones Unidas aprovecha el Día Mundial del Agua, que se celebra mañana, para alertar sobre la desigualdad que genera la carencia de este recurso. Sobre todo en mujeres y niñas, que son las encargadas de recolectar este recurso vital en los países en vías de desarrollo.
“El ritmo de progreso actual es insuficiente para alcanzar las metas sin una aceleración significativa”, advierte Borja Montaño Sanz, profesor titular del Departamento de Análisis Económico Aplicado de la Universidad de Alicante (UA). El experto señala que ha habido ciertos progresos: el porcentaje de población con servicios gestionados de forma segura ha aumentado, así como la financiación internacional y el número de proyectos de cooperación. También se han reducido las prácticas de defecación al aire libre y cada vez más países adoptan marcos de gobernanza alineados con el objetivo.












