El aniversario del último golpe militar encuentra al país bajo un Gobierno que relativiza el terrorismo de Estado, mientras la literatura, el cine y otras artes continúan elaborando el legado del genocidio

Cincuenta años después, hay muertos sin sepultura y hay tumbas sin nombre. Cincuenta años después, hay personas que, sin saberlo, viven una identidad ajena. Cincuenta años después, hay crímenes irresueltos y criminales impunes. Todavía hay juicios en trámite y hay juicios que ni siquiera empezaron. Cincuenta años después del 24 de marzo de 1976, el día en que comenzaron la última dictadura militar y su maquinaria de exterminio en Argentina, el proceso de memoria, verdad y justicia que hizo ejemplar al país está bajo amenaza, asediado por un Gobierno que, desde 2023, ha cancelado o neutralizado las políticas de derechos humanos y ha propiciado discursos afines al negacionismo. ...

Pero, mientras el Estado nacional se retira, la inmensa producción cultural y artística que en cinco décadas ha sido central para sobrellevar el duelo y el trauma del genocidio continúa gestando libros, películas, intervenciones performáticas y otras expresiones artísticas, en un recorrido que ha transitado desde el testimonio y la denuncia del horror hasta, más recientemente, la libertad para imaginar y resignificar las heridas aún abiertas a través de la fantasía, la ironía y el humor.