Nueve países de la UE advierten del riesgo ecológico del buque de la ‘flota fantasma’ de Rusia y reclaman más medidas contra este tipo de cargueros clandestinos

Un buque cisterna ruso que transporta gas natural licuado se encuentra a la deriva en el Mediterráneo y con un enorme agujero en una de sus bandas, después de un ataque con drones marinos del que Rusia responsabiliza a Ucrania. El Arctic Metagaz, un barco de 277 metros de eslora, forma parte de la flota fantasma del Kremlin, con la que Moscú trata de burlar las sanciones impuestas a sus hidrocarburos por la guerra a gran escala, una maraña de buques con bandera de terceros países con los que oculta el origen de su carga y la disfraza para ponerla en el mercado. El barco estaba cerca de aguas maltesas e italianas y ahora se va en dirección a Libia.

Nueve países europeos, entre ellos Italia y España, han advertido del enorme riesgo medioambiental que representa el buque al que las autoridades italianas y maltesas han descrito como una “bomba medioambiental”, y han reclamado medidas más eficaces contra los buques de la flota clandestina del Kremlin que navegan por el Mediterráneo.

En un documento de esta semana y al que ha tenido acceso EL PAÍS, los nueve países mediterráneos alertan que esos barcos representan un riesgo ecológico enorme y que Rusia los utiliza como una doble herramienta: eludir las sanciones y seguir transportando hidrocarburos y como arma híbrida contra la UE. “La UE debería desarrollar un enfoque común para evitar que las actividades híbridas conviertan las aguas de la UE en un objetivo o en un campo de confrontación entre terceros”, avisa el documento, que describe al Arctic Metagaz como una “amenaza inminente”.