Antonio del Rey |
Madrid (EFE).- Las elecciones en Castilla y León consolidan el papel de Vox como partido imprescindible para que el PP pueda gobernar en las tres autonomías que han celebrado ya sus comicios, da cierto aire al PSOE tras sus importantes derrotas en Extremadura y Aragón y saca del terreno de juego a las fuerzas a su izquierda.
Un panorama que -salvo a Podemos y Sumar, desterrados por completo de las Cortes de Castilla y León en beneficio de los socialistas- satisface al resto de formaciones nacionales puesto que todas crecen, cada una en su medida y en función de unas claves internas distintas.
Alfonso Fernández Mañueco (c) celebra su victoria en los comicios castellanoleoneses. EFE/JMGarcía
El PP gana dos procuradores -algo que no pudo decir tras los comicios en Aragón, donde Jorge Azcón perdió dos escaños-, y encara con este crecimiento la negociación de la investidura de Alfonso Fernández Mañueco, que en la campaña se ha afanado en dejar claro que se negociará en su territorio, y no en la calle Génova.












