El conjunto de la derecha vuelve a arrasar, logra un máximo histórico del 54% y los socialistas aglutinan el voto de la izquierda

Las urnas en Castilla y León han dado un pequeño vuelco a la tendencia política que habían marcado las últimas convocatorias electorales. El PP mejora sus resultados después de casi cuatro décadas en el Gobierno y ralentiza la crecida de Vox, que, aunque progresa, lo hace de forma modesta, con lo que parece haber tropezado con su techo. Por primera vez en mucho tiempo, los comicios autonómicos en la comunidad más extensa de España refuerzan al bipartidismo. Porque el PSOE no solo detiene su caída, sino que incluso logra mejorar ligeramente sus resultados. Lo que no cambia con respecto a las dos elecciones anteriores en Extremadura y Aragón es el dominio indiscutible del conjunto de la derecha, que alcanza su máximo histórico, con más del 54% de los votos.

Alfonso Fernández Mañueco, actual presidente de la Junta y candidato del PP a la reelección, ya ni esperó a que avanzase el escrutinio ni al discurso habitual del ganador. Sobre las 21.30 llegó al céntrico hotel de Salamanca, su ciudad, donde los populares celebraban la noche electoral, se detuvo ante el enjambre de periodistas y ya habló como un triunfador. Tras dos legislaturas al mando de la Junta, Mañueco, de 60 años, salió victorioso, mejoró sus resultados y, sobre todo, ha detenido la marea de la extrema derecha. Aun así, el ahora presidente en funciones no olvidó que necesitará los votos de Vox para renovar su mandato, al tiempo que ratificaba su negativa rotunda a cualquier entendimiento con el PSOE. “Habrá que dialogar, pero ya hemos dicho con quien no vamos a pactar. Castilla y León será territorio libre de sanchismo”, proclamó. Más tarde, ya en su discurso ante una militancia eufórica, Mañueco presumió entre sus éxitos: “Hemos duplicado en votos a Vox”.