Recordó que la comunicación busca el entendimiento, que la razón es, en el fondo, voluntad de entendimiento entre quienes se reconocen como interlocutores válidos

Cuando el jurado del Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales de 2003 encontró entre los candidatos el nombre de Jürgen Habermas, reconoció sin ambages que no entraría a formar parte de la historia en el futuro, sino que estaba ya en la historia, era ya una cumbre de nuestro tiempo. Y así ha sido. ...

Habermas ha mostrado con su extraordinaria obra, entre otras muchas cosas, que las humanidades y las ciencias sociales son imprescindibles para construir sociedades emancipadas, libres de ideología. Como miembro de la Escuela de Fráncfort intentó superar el triunfo de la razón instrumental, que todo lo mercantiliza, todo lo convierte en objeto, en medios para otros fines, de modo que a los seres humanos nos resulta imposible ponernos de acuerdo en fines últimos y construir juntos una mejor sociedad. El camino para lograr esa superación fue la Teoría de la Acción Comunicativa, que descubre la entraña dialógica de los seres humanos, el mundo de la intersubjetividad, que —como bien decía Hannah Arendt—, nunca debería ser dañada.