Desde las primeras páginas, este ensayo sobre Jürgen Habermas sorprende por su enfoque inusual. No es —ni pretende ser— una biografía al uso; para eso está ya la obra canónica de Müller‑Doohm, publicada también por Trotta, en la que el propio autor se apoya a menudo. Tampoco es —ni pretende ser— una exposición sistemática del pensamiento de Habermas, ni siquiera una introducción a su teoría filosófica y sociológica, terrenos ambos ampliamente cubiertos ya por una vasta bibliografía. Lo que

l-desvanecimiento-del-mundo-de-ayer.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/opinion/2024-03-10/el-desvanecimiento-del-mundo-de-ayer.html" data-link-track-dtm="">Philipp Felsch ofrece —fiel a su oficio de historiador de la cultura— es, sobre todo, una crónica de Habermas como intelectual público y su influencia en la configuración del imaginario político y cultural de la Alemania de posguerra hasta nuestros días.

A lo largo de una veintena de capítulos breves, escritos con nervio periodístico y ordenados cronológicamente, Felsch sigue los momentos clave de la vida y obra de Habermas, pero no tanto a través de su producción académica —de cuyos textos más decisivos también da oportuna cuenta— sino sobre todo a partir de los múltiples debates políticos y culturales en los que ha intervenido (o incluso provocado) durante más de siete décadas. Desde su temprana crítica a Heidegger —texto que lo dio a conocer en la Alemania de posguerra—, pasando por los choques con el movimiento estudiantil de los sesenta, la enconada “disputa de los historiadores” de finales de los ochenta sobre la interpretación y el lugar del pasado nacionalsocialista, o sus dudas manifiestas sobre la legitimidad del proceso de reunificación alemana, hasta llegar a su defensa de la unión política europea o las polémicas tomas de posición actuales sobre la guerra de Ucrania: sobre el trasfondo político y cultural de la República Federal, Felsch muestra el compromiso incansable de Habermas con su época y con el devenir de su país.