El desembarco en Shanghái anticipa el dominio de las Flechas de Plata que se vio en Australia y que se presume como la tónica del año

Por si las críticas de casi toda la parrilla al cambio de escenario propiciado por el nuevo reglamento no hubieran sido suficientemente preocupantes para los promotores del Mundial de Fórmula 1, será mejor que los ejecutivos de Liberty Media se preparen, porque pronto llegará el hastío de la hinchada, que confiaba en que la sacudida en la normativa igualara las cosas todavía más, y que, sin embargo, asiste impotente al paseo que se está dando Mercedes.

El escenario empieza a parecerse peligrosamente al de 2024, curiosamente la primera temporada de la tecnología híbrida en los motores, en la que el equipo de la estrella ganó 16 carreras de 19, y Lewis Hamilton se coronó por primera vez enfundado en el mono del gigante alemán. Luego llegaron otros seis títulos para la escudería de Brackley (Gran Bretaña), antes de que Red Bull y Max Verstappen rompieran la racha, pero ya en 2021. El cojín que Mercedes logró abrir a su espalda tiene unas hechuras similares al que se vio la semana pasada, en el arranque del Mundial, en Melbourne, donde George Russell y Kimi Antonelli monopolizaron la primera línea de la parrilla, el sábado, antes de firmar el primer doblete en dos años, ya el domingo, sin que nadie, ni los actuales campeones (McLaren), ni tampoco Ferrari, pudiera inventarse nada para evitarlo.