La primera prueba del calendario en Melbourne confirma el dominio de las Flechas de Plata y el efecto disruptor del nuevo reglamento
Los ejecutivos de Liberty Media van locos con la idea de mantener el crecimiento exponencial de la popularidad de su producto estrella; una misión casi imposible si tenemos en cuenta que la Fórmula 1 no es fútbol, sino un campeonato con un nicho de seguidores muy específico. Para lograr su objetivo, la compañía norteamericana es capaz de llevar su estrategia hasta límites insospechados.
Hace una semana, coincidiendo con el arranque del Mundial, se lanzó la octava temporada de Drive to Survive, la serie documental de Netflix que ha conseguido un efecto multiplicador inaudito en la historia del certamen. En ella hay escenas que sorprenden porque ya no van dirigidas al espectador neófito, sino al completo ignorante en la materia. Ese mismo enfoque es el que parece haber buscado el mayor cambio de reglamento de la historia, que tras el estreno del calendario ha dejado claro que fomenta los adelantamientos en pista. George Russell, a la postre ganador, y Charles Leclerc protagonizaron una vistosa gresca en las primeras vueltas en Melbourne, promovidas por el marco normativo que se acaba de implementar, y que acentúa la administración de la energía de los motores por encima de cualquier otro parámetro. Al menos, sobre el papel.














