La pretemporada de F1 concluye en Baréin con la sensación de poderío de las marcas de la estrella y el ‘cavallino’, y de debacle del equipo de Alonso
La primera gran batalla política de la nueva Fórmula 1 seguramente se habrá iniciado y resuelto antes incluso del arranque del Mundial. En un rincón se encuentra Mercedes; en el otro, Audi, Red Bull, Honda y Ferrari, los otros cuatro fabricantes que compiten. El conflicto nace de la sospecha sobre la ventaja en términos de rendimiento que presuntame...
nte ofrecería la unidad de potencia de Mercedes, gracias a una zona gris del reglamento técnico que entra en vigor este año. Antes incluso de que comenzaran los ensayos de pretemporada que este viernes concluyeron en Baréin, empezó a extenderse por los garajes la creencia de que Mercedes habría ido al límite con su propulsor, hasta haberlo traspasado.
El foco de la controversia es la relación de compresión del motor, que calibra la cantidad de combustible que se compacta en los cilindros antes de hacer explosión. La normativa fija como máximo una ratio de 16:1, y el grupo de constructores que lidera Audi cree que Mercedes es capaz de llegar a 18:1. ¿Cómo? Pues gracias a la dilatación de algunos componentes concretos. Para controlarlo, la Federación Internacional del Automóvil (FIA) realiza sus mediciones a temperatura ambiente, y en esa coyuntura, la marca de la estrella está dentro de las normas. Es después, cuando el motor alcanza su temperatura de trabajo –por encima de los 130ª–, que tendría lugar una ganancia que, por razones obvias, unos intentan relativizar –“estamos hablando de, como mucho, dos o tres caballos de potencia”, afirma Totto Wolff, director de Mercedes– y otros, magnificar. La compañía de Stuttgart no niega que eso sea posible, pero insiste en que su motor es legal.










