El equipo campeón, que ni siquiera corrió en China, busca replicar el punto de inflexión que dio en 2023 y que le llevó al título el año siguiente
El arranque del Mundial de Fórmula 1 ha dado varias lecciones de humildad. Algunos, como Max Verstappen, no se las han tomado demasiado bien, y han optado por reaccionar con rabia y bilis contra el nuevo reglamento. “Es terrible. Si a alguien le gusta este tipo de espectáculo, es que no entiende qué son las carreras”, soltó este domingo el holandés, en China, todavía caliente por el abandono que le coloca el octavo en la tabla general. En el lado opuesto al que ocupa el holandés encontramos seguramente a Andrea Stella, director de McLaren, el equipo que más terreno ha perdido al compararlo con su versión del año pasado. A pesar de ello, el italiano proyecta una serenidad envidiable, sobre todo si tenemos en cuenta la hecatombe vivida en Shanghái, donde ni Lando Norris ni Oscar Piastri pudieron correr. El británico ni siquiera pudo sacar su MCL40 del garaje por un fallo electrónico, mientras que el australiano sí llegó hasta su posición en la parrilla (quinta). Pero una vez allí, los técnicos fueron incapaces de poner el prototipo en marcha por un fallo eléctrico relacionado con la unidad de potencia.






