Los cofundadores de Anthropic se niegan a dar acceso sin límites al Ejército estadounidense a su modelo de inteligencia artificial
En este mundo en el que a veces uno tiene la impresión de estar rodeado de villanos sacados de una película de serie B, también tiene que haber buenos. O, al menos, alguien dispuesto a parecerlo. Dos de ellos podrían ser Dario y Daniela Amodei (42 y 39 años respectivamente, ambos nacidos en San Francisco, EE UU), cofundadores de Anthropic, una de las start-ups mejor valoradas del planeta, y que en los últimos días se ha puesto en pie de guerra frente al ejército estadounidense, supuestamente para proteger los intereses de los ciudadanos.
La semana pasada, el Pentágono convocó a Dario, CEO de la empresa (Daniela la preside), a una reunión en Washington para intentar cerrar un acuerdo sobre las condiciones de uso de su tecnología por parte del Departamento de Defensa. El objetivo de Estados Unidos era que Anthropic eliminara las restricciones éticas que impone al uso de su modelo de IA, Claude, y permitiera al departamento militar utilizar esa tecnología para “todos los fines legalmente autorizados”.
El viernes vencía el plazo y Anthropic ha rechazado las demandas del Gobierno. La empresa afirma que no puede aceptar esas exigencias, ya que ello podría permitir aplicaciones que considera peligrosas: desde el uso de IA para la vigilancia masiva de ciudadanos hasta su integración en sistemas de armas completamente autónomas, en los que la IA tomaría decisiones letales sin supervisión humana.













