La empresa de Dario Amodei es la primera que se resiste a ser usada para cometer asesinatos y favorecer un sistema de vigilancia anticonstitucional

Del pulso entre Anthropic y el Departamento de Guerra de Donald Trump podemos deducir muchas cosas. La primera es que el gobierno de EE UU está usando los modelos de Inteligencia Artificial para vigilar a sus propios ciudadanos y piensa seguir haciéndolo, con ayuda de la Inteligencia Artificial. Importante recordar que ese fue el verdadero escándalo de los papeles de Snowden, no que el Gobierno vigilara a Angela Merkel o usara a sus gigantes digitales para invadir nuestra ...

intimidad. Ese es literalmente el trabajo de los espías. El resto del mundo es barra libre para agencias como la NSA. El delito fue interceptar conversaciones de ciudadanos estadounidenses sin permiso del juez, porque esas sí están protegidas por la cuarta enmienda. Dicho esto, este fin de semana Anthropic ha sido desterrada por su propio gobierno por negarse a participar en un acto anticonstitucional. Y Darío Amodei, director de la empresa, ha sido fabulosamente explícito explicando con un “ejemplo” la clase de actividad en la que se niega a participar.

La ley estadounidense impide que el Gobierno espíe directamente a sus propios ciudadanos, pero, a diferencia de Europa, nada impide que lo hagan las empresas privadas. Y nada impide que el Ejecutivo compre los datos a esas empresas privadas (operadoras, redes sociales, data brokers, etc) para después analizarlos de forma masiva utilizando inteligencia artificial. Esto es exactamente lo que este gobierno ha estado haciendo en su campaña de caza de inmigrantes, a través de la plataforma de Palantir. Amodei ha dicho, educadamente, que es “una dinámica en la que la vigilancia masiva doméstica está adelantándose a la ley”.