España cuenta con varios Bienes de Interés Cultural Inmaterial relacionados con la gastronomía. Tres expertos nos ayudan a entender qué significa realmente esta declaración
Una de las últimas incorporaciones a la lista de Bienes de Interés Cultural (BIC) en la categoría de Patrimonio Inmaterial es también uno de los emblemas de la gastronomía de la capital española: el cocido madrileño. La noticia se anunció el pasado 4 de febrero y, entre las razones que aporta la Comunidad de Madrid para avalar su decisión, se citan la “trayecto...
ria de más de 150 años” del cocido en la alimentación de los madrileños y su consolidación “como un elemento de convivencia y tradición compartida”. El objetivo que hay detrás de la protección de este plato es, según explican, “preservar su legado como una de las principales expresiones de la identidad regional” y “difundir sus características tradicionales y su relevancia social”.
Puede que el cocido haya sido el último en anunciarlo, pero desde luego, no es el único elemento de nuestra gastronomía que cuenta con una protección de este tipo. A lo largo y ancho del país encontramos otros ejemplos. El caso más sonado quizá sea el de la paella, Bien de Interés Cultural Inmaterial desde 2021. Acompañada de la frase “el arte de unir y compartir”, la declaración pone en valor “su carácter vertebrador del territorio” con su presencia en fiestas populares, eventos familiares, concursos e incluso visitas institucionales y la sitúa en el “epicentro de la tradición gastronómica valenciana”. En 2018, también en la Comunidad Valenciana, fue declarada BIC Inmaterial L’Escaldà, el proceso de transformación de la uva moscatel en pasa. Este método, que se cree que data de época romana, consiste en cortarle la piel a la uva introduciéndola en agua hirviendo con una solución cáustica para reducir su tiempo de exposición al sol.






