Tras la fuerte revalorización del metal precioso, fabricantes y comercios temen márgenes más bajos y una ralentización de las ventas

Pocos metales brillan como el oro. Un brillo que en los últimos meses ha cegado a fabricantes y joyeros. Durante el pasado año inició una escalada de precios que, por ahora, no vislumbra momento de frenada. La revalorización del metal precioso

>fue notable en 2025 con alzas anuales del 70% en la medida que la incertidumbre geopolítica lleva a los inversores a poner su dinero en activos considerados como refugio. En el arranque de 2026 esta tónica ha continuado. La cotización del oro tocó máximos históricos el 28 de enero (5.417 dólares la onza), luego el precio se tomó un respiro y en las últimas semanas vuelve a repuntar situándose esta semana en 5.082 dólares.

Muchas son las razones de esta subida. Para Jordi Martret, director de inversiones de Norz Patrimonia, las claves están en el abandono del dólar de muchos países para diversificar sus reservas, la compra de oro masiva por parte de bancos centrales y un entorno geopolítico complicado que ha exacerbado aún más la demanda del metal como refugio. Premisas que afectan directamente al sector joyero, que en España se concentra en Cataluña, Andalucía, Madrid, Valencia y Galicia, con más del 63% del volumen de negocio total.