La plata, el platino y el paladio disparan su precio este año aún más que el metal dorado. La demanda inversora y su uso industrial sostienen su avance, aunque también con el riesgo de su escasez y mayor volatilidad

Una tormenta perfecta se cierne sobre los metales preciosos. El alza del oro, que se dispara este año el 58%, está contagiando a la plata, el platino y el paladio, que se anotan incrementos incluso superiores a los del metal dorado. Aunque el panorama financiero está siendo positivo en 2025 tanto para las Bolsas como para los bonos, la...

fiebre compradora por los metales preciosos les está abriendo un hueco de pleno derecho en las carteras de los inversores.

La ebullición en el precio del oro es el punto de partida. Como indican desde el banco estadounidense Goldman Sachs, “el repunte del oro está respaldado por cambios perdurables en la gestión de reservas de los bancos centrales, lo que lo convierte en un movimiento más allá de la simple especulación a corto plazo. La incertidumbre económica, la inflación y las tensiones geopolíticas siguen haciendo del oro un refugio atractivo para los inversores”. Y Barclays se muestra taxativo en un reciente informe: “El repunte de más del 50% del oro este año implica un mensaje: la creciente inquietud sobre el orden fiscal y monetario actual”.