El platino se sube al ciclo alcista de los metales y ya está en el radar inversor: sube un 25% en 2025 y vuelve a precios no vistos desde hace cuatro años. Avanza incluso más que la plata y las perspectivas apuntan a que el rally puede continuar por tres factores: la escasez de oferta es estructural; es un insumo clave de la transición energética; y el encarecimiento del oro —que avanza casi un 30% en el año por el miedo en los mercados— lo ha convertido en una alternativa más asequible para la joyería, especialmente en China. La diferencia de precios entre ambos metales suma presión al platino, que además viene de tres años de déficit consecutivos. El Consejo Mundial de Inversión en Platino (WPIC) ya advirtió de que el desequilibrio continuará este año y que será equivalente al 12% de la demanda anual. El organismo también prevé que las existencias darán para solo seis semanas en 2028 —desde las 23 semanas de 2023—, el stock más bajo del que se tendría registros.
El platino es 30 veces más raro que el oro en la corteza terrestre. Con esta escasez de fondo, la producción minera está caída en el mundo, y la tendencia se consolida en 2025: un 13% menos en el primer trimestre de este año en comparación con el de 2024. El WPIC ahonda y prevé que la oferta continúe en desequilibrio este año, “prolongando la tendencia a un ritmo anual del 1,2% desde 2015”. A su vez, el 70% del suministro mundial procede de minas en Sudáfrica (seguido de Rusia o Zimbabue), que enfrentan interrupciones logísticas, costes crecientes y menor capacidad de extracción. La escasez aprieta, pero no lo suficiente para convencer a los inversores.







