El soporte con oxigenación por membrana extracorpórea tiene una distribución desigual en España y a menudo su organización depende del voluntarismo de los profesionales

La expansión del soporte con oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO), una de las terapias más complejas para sostener la vida en situaciones de fracaso respiratorio o cardiaco extremo, ha avanzado en España más rápido que su organización. La consecuencia, advierten los especialistas, es una red irregular, con comunidades autónomas bien estructuradas y otras donde la cobertura depende del esfuerzo voluntarista de equipos aislados.

El grupo de ECMO de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), que celebra este jueves unas jornadas en Madrid, reclama una estrategia nacional que ordene su uso para garantizar la equidad y la calidad asistencial en toda España.

Es algo que el Ministerio de Sanidad ya hizo con el ECMO pediátrico, mucho más infrecuente, cuando en julio creó la figura de los centros de referencia acreditados (CSUR): áreas de derivación definidas y equipos de transporte especializados capaces de movilizar pacientes críticos entre comunidades.

“El ECMO es el último escalón cuando todo lo demás ha fracasado. Requiere equipos muy entrenados y experiencia acumulada. La evidencia internacional muestra que los resultados son mejores cuando se concentra en centros con volumen suficiente”, explica Eduard Argudo, coordinador del Proyecto ECMO de la SEMICYUC e intensivista en el Hospital Universitario Vall d’Hebron.