En el día Mundial de la Parada Cardíaca, los especialistas insisten en incorporar la enseñanza obligatoria de la RCP y aumentar la disponibilidad de desfibriladores
Cuando los médicos de la UCI atienden a un paciente que ha recibido RCP (reanimación cardiopulmonar), festejan. Quiere decir que alguien ha reaccionado rápido, ha confirmado que el entorno era seguro, chequeado que la persona afectada no
a-vida-de-un-bebe-en-parada-cardiorrespiratoria-heroes-no-nuestra-tarea-es-ayudar.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2025-06-06/dos-guardias-civiles-salvan-la-vida-de-un-bebe-en-parada-cardiorrespiratoria-heroes-no-nuestra-tarea-es-ayudar.html" data-link-track-dtm="">respiraba ni respondía, llamado al 112 y repetido las compresiones torácicas hasta la llegada de un desfibrilador y una ambulancia. Quizá haya cantado La Macarena o Staying Alive para guiar el ritmo. Lo importante es que ha aprovechado los primeros minutos, cruciales para salvarle la vida a la persona que sufrió una parada cardíaca.
Así lo relata Jose Moya, gerente del Plan Nacional de RCP de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y también médico intensivista del Hospital Virgen de la Arrixaca de Murcia. Su objetivo es conseguir que España se convierta en un país cardioprotegido, es decir, que en cualquier parte se pueda acceder a un desfibrilador externo automático (DEA) en menos de cinco minutos, que haya ciudadanos capaces de utilizarlo, y una respuesta rápida de los servicios de emergencia.








