En una comida familiar, el hermano mayor de Germán Sánchez (Sangüesa, 44 años), fundador y CEO de Opportunity Health se atragantó. Una obstrucción total de las vías respiratorias que por poco tiene un desenlace fatal. “Mi padre, con conocimientos en primeros auxilios, le pudo literalmente salvar la vida”, recuerda. El suceso se le quedó marcado. “Se me quedó la pregunta de qué hubiera ocurrido si mi hermano hubiera estado solo, y tenía claro lo que hubiera pasado, que se hubiera muerto”. Con el fin de regalárselo a su hermano, “por si se volvía a encontrar en una situación parecida, pero solo”, Sánchez se puso a investigar qué dispositivos había en el mercado para ayudar a una persona que se está atragantando. Había dos, cuenta, pero “nada que fuera autoaplicable. Esos dispositivos requieren de fuerza humana y por eso no son 100% efectivos, porque la precisión depende de la fuerza que uno ejerce al realizar la maniobra. Igual que con la Maniobra de Heimlich, para la que además tienes que tener conocimientos en primeros auxilios”. Dada la inexistencia de opciones, Sánchez, con experiencia en diseño e innovación de producto, diseñó el prototipo de un dispositivo que no necesitara ayuda externa. Así nació YARNASA, el primer desatragantador automático autoaplicable. Todo está medido, también el nombre: “Y viene de opportunity, easy, quickly (oportunidad, fácil, rápido, en inglés), mientras que arnasa significa ‘respiración’ en euskera”. Junto con otros tres profesionales y bajo el paraguas de la start-up Opportunity Health ―ubicada en la localidad navarra de Sangüesa―, Sánchez trabaja en mejorar el dispositivo y en obtener cuanto antes el Marcado CE que emite la Unión Europea y que es imprescindible para comercializarlo.