La intervención del presidente de Estados Unidos estuvo marcada por su foco en la política interna y por una descripción inexacta de la marcha de la economía de la primera potencia
Donald Trump ofreció este martes en el Capitolio el primer discurso sobre el estado de la Unión de su segunda presidencia, durante el que describió un país que “no puede dejar de ganar“ en lo que pudo calificarse como un intento de recuperar el control del relato cuando faltan algo menos de nueve meses para las elecciones legislativas de medio mandato. En ellas, se renueva la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado y las encuestas no son buenas para los republicanos. A continuación, las claves de una intervención que estuvo llena de la retórica, reñida con la verdad, del presiente de Estados Unidos, así como de los ataques a sus rivales demócratas.
Trump ya había avisado el día anterior de que tenía preparado un discurso extenso. Eso hizo que Washington se preparara para una noche larga, que acabó en récord. Con 108 minutos, la intervención del presidente de Estados Unidos, que se mantuvo razonablemente fiel al guion, batió la marca de Bill Clinton, que en 2000 se extendió más que ninguno de sus predecesores. Trump dedicó 75 de esos minutos exclusivamente a la política nacional, antes de viajar al extranjero: a Venezuela, México y América Latina, los países de la OTAN e Irán. Esto último se hizo de rogar, sobre todo, teniendo en cuenta que el país espera con impaciencia para saber si el presidente está dispuesto a meterlo en una nueva guerra.
















