El republicano se ufana de los logros de su primer año de Gobierno en una alocución de casi dos horas de duración

Dolorido aún por el reciente varapalo del Tribunal Supremo a su política arancelaria, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no podía sino sacar pecho y alardear de todos los logros durante el primer discurso sobre el estado de la Unión de su segundo mandato, aunque para ello haya debido incurrir en inexactitudes —por falta de contexto o de pruebas que sostengan sus afirmaciones—, exageraciones o verdades veladas. Más o menos, las mismas del discurso que dio ante el Congreso tras volver a la Casa Blanca el año pasado, o las que desplegó en sus mítines de campaña o en su discurso de coronación como candidato republicano a la presidencia en la convención de Milwaukee, en agosto de 2024.

Dado que el grueso de su discurso ha estado dedicado a ponderar sus éxitos económicos, las afirmaciones más discutibles se han registrado en ese apartado. Pero también en inmigración, en política exterior o en su papel de árbitro en conflictos internacionales. Estas son algunas de ellas:

Esto es dudoso. El presidente afirma que los países extranjeros pagan los aranceles estadounidenses, pero son los importadores estadounidenses los que en realidad pagan esos gravámenes. La reciente sentencia del Tribunal Supremo, que dictaminó que Trump estaba utilizando ilegalmente los aranceles de emergencia, confirmó que las empresas estadounidenses estaban pagando los aranceles.