El presidente de Estados Unidos repasa este martes en el Capitolio las prioridades de su Administración
El discurso sobre el estado de la Unión, tradición anual de la política de Washington que consiste en que la ciudad pare y escuche de boca del presidente las prioridades por venir de su Administración, es siempre también el discurso sobre el estado de otras cosas. En este caso, cuando Donald Trump se dirija este martes a las 21.00 (hora local, seis más en la España peninsular) a una audiencia conjunta de la Cámara de Representantes y del Senado, será un examen al estado de su relación con el Congreso, al que, tras la sentencia del Supremo que tumbó el pasado viernes buena parte de sus aranceles, necesita para imponer el gravamen global del 10% (luego 15%) con el
nternacional/2026-02-22/la-separacion-de-poderes-existe-en-estados-unidos-el-dia-en-el-que-el-supremo-llevo-la-contraria-a-trump.html" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/internacional/2026-02-22/la-separacion-de-poderes-existe-en-estados-unidos-el-dia-en-el-que-el-supremo-llevo-la-contraria-a-trump.html" data-link-track-dtm="">que piensa sortear el varapalo del alto tribunal.
No será fácil: el primer discurso del Estado de la Unión (SOTU son sus siglas en inglés) de su segunda presidencia llega en un momento difícil para Trump, cuya popularidad lleva meses bajo mínimos, y mientras deshoja la margarita de una posible intervención militar en Irán. Pero sobre todo coincide, como también es costumbre, con el año de las elecciones de mitad de mandato, previstas para noviembre. La ley en la que Trump quiere apoyarse para mantener su fe en los aranceles (ya saben: “la palabra más hermosa del diccionario” para el inquilino de la Casa Blanca) le permite imponerlos unilateralmente durante 150 días. Y cuando pasen esos cinco meses, necesita al Capitolio.















