El presidente estadounidense ha alardeado también del “dominio” de su país en el continente americano, en una alocución llena de elogios a sí mismo

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprovechó su largo, muy largo, discurso sobre el estado de la Unión este martes para un repaso hagiográfico a su política exterior, alardear de lo que considera uno de sus grandes logros —“estamos restableciendo el dominio y la seguridad de EE UU en el Hemisferio Occidental”— y lanzar una nueva advertencia a Irán, al que ha acusado de querer desarrollar misiles intercontinentales que ataquen este país, mientras se disparan los temores de que un ataque estadounidense contra la República Islámica pueda ser inminente.

En un discurso grandilocuente, tan lleno de elogios a sí mismo como de críticas e insultos a sus enemigos reales y supuestos, y plagado de inexactitudes y exageraciones, Trump se concedió en el hemiciclo de la Cámara de Representantes una matrícula de honor en política exterior, con el “cum laude” de la operación militar del pasado 3 de enero que capturó en Caracas a Nicolás Maduro.

La alocución, entre aplausos de los republicanos y abucheos de los demócratas, tuvo también omisiones: Para alivio de los aliados europeos, tampoco pronunció mención alguna a Groenlandia, como sí había hecho el año pasado en su discurso ante ambas cámaras del Congreso estadounidense.