La generación de liquidez y la fuerte subida en Bolsa permiten a la entidad asumir la compra de Webster Financial y, al mismo tiempo, mantener su compromiso de remuneración a los accionistas

Durante años, Banco Santander fue un gigante con una identidad difícil de fijar: presencia global, rentabilidades desiguales y una cotización que no siempre reflejaba su escala. Hoy, con la acción cerca de máximos históricos, el grupo proyecta una imagen más definida: resultados récord, d...

isciplina de capital y un rediseño geográfico que refuerza el peso estratégico de Estados Unidos en su perfil futuro.

Con un beneficio récord de 14.100 millones de euros, 2025 marcó un punto de inflexión. El mayor banco por valor bursátil de la eurozona elevó su rentabilidad sobre capital (RoTE) al 16,3%, mientras su solvencia o colchón de seguridad (ratio CET1) superó sus propias previsiones y alcanzó el 13,5%. Esa combinación de rentabilidad y capital ha permitido mantener una de las políticas de remuneración más ambiciosas de la banca europea: desde 2021, el grupo ha devuelto a sus accionistas 22.400 millones de euros combinando dividendos en efectivo y programas de recompra de acciones.

“Nuestro foco es crear valor de forma sostenible y consistente, con una asignación disciplinada de capital, combinando crecimiento rentable y remuneración al accionista”, defendió Ana Botín en la presentación de los resultados de 2025. Ese equilibrio es el marco en el que debe leerse la compra de Webster Financial por 12.200 millones de dólares. De hecho, tras anunciar la operación, el banco activó un nuevo tramo de recompra de 5.000 millones de euros y reiteró su compromiso de pay-out —porcentaje del beneficio destinado a dividendo— ordinario del 50% en un gesto destinado a reforzar que la adquisición no altera su política de remuneración.