Las firmas de análisis consideran ambiciosos los objetivos de ahorros de costes y destacan que la entidad gana escala en el mercado estadounidense
Analistas y mercado reaccionan de manera dispar al anuncio del Banco Santander de la adquisición de Webster en Estados Unidos. Mientras las firmas de análisis ponen buena nota a la operación a medio plazo, la acción de la entidad que preside Ana Botín retrocede cerca un 4% este miércoles, algo menos de lo que bajó ayer en Wall Street, un 6,4%, ante el miedo de los inversores a una posible dilución. La respuesta dispar entre los análisis y la reacción bursátil entra dentro de lo habitual y puede ser solamente transitoria: los expertos prevén descensos iniciales para la acción, si bien consideran que la compra, a pagar en parte en efectivo y en parte en acciones, es razonable para el Santander en los términos financieros anunciados.
La entidad española viene de un recorrido en Bolsa casi imbatible, con una subida del 120% en los últimos 12 meses, y publicó ayer los mejores resultados en la historia de la banca española, 14.000 millones de euros. Un viento de cola que está aprovechando para crecer en mercados clave: cerrará este año la compra del británico TSB por 3.000 millones de euros en efectivo, pactada el pasado verano al calor de la opa del BBVA sobre el Sabadell. A ello se suma una compra de Webster que supone otros 6.600 millones en efectivo más otros 3.500 millones en acciones. El banco, eso sí, ha obtenido casi 7.000 millones por su filial en Polonia.







