El encargado de infraestructuras, uno de los cuatro del órgano de gobierno, se inhibirá en las deliberaciones sobre el siniestro ferroviario
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) se está adelantando a posibles problemas de incompatibilidades en el análisis que lleva a cabo sobre el siniestro de Adamuz (Córdoba). El órgano ha prescindido de uno de los pilares del pleno en las deliberaciones sobre este caso —el vocal de infraestructuras, Ignacio Sánchez Marhuenda—, que se inhibirá. El motivo es que este ingeniero ha participado...
como asesor en proyectos de infraestructuras, aunque en principio las últimas empresas con las que ha trabajado están fuera de la investigación del siniestro ferroviario del pasado 18 de enero. Se trata de extremar la precaución para apuntalar la independencia de la comisión.
Otra cautela en este proceso ha sido abrir los trabajos al escrutinio de la Agencia Ferroviaria de la Unión Europea (ERA por sus siglas en inglés), de la que se recuerda una advertencia tras la instrucción del grave accidente ferroviario de Angrois, en 2013, precisamente por la subordinación de la CIAF al entonces Ministerio de Fomento.
Dos representantes de la ERA, invitados de la CIAF la semana pasada en Madrid, han validado la independencia del órgano que preside Iñaki Barrón para investigar todo lo que rodeó al suceso ocurrido en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El descarrilamiento de un tren de alta velocidad de Iryo en Adamuz, y la inmediata colisión con él de un Alvia de Renfe, dejó 46 muertos.







