El chef francés regenta hoy nueve establecimientos en Barcelona. Su última aventura le ha llevado de vuelta a su país de origen, donde se encarga de las cocinas de tres leyendas de la cocina gala: Prunier, Lafayette y Lapérouse
Romain Fornell (Toulouse, 1976) es una leyenda de la escena culinaria internacional. A los 25 años ya tenía una estrella Michelin por su trabajo en el restaurante La Chaldette de Lozère (en la región de Occitania) y, a los 29, se convertía en el único chef francés en conseguir la estrella en dos países distintos. La segunda se la concedían en Barcelona, donde regentaba el Caelis (
s.app.goo.gl/KTb1jXCn8eagzf8L8" target="_self" rel="" title="https://maps.app.goo.gl/KTb1jXCn8eagzf8L8" data-link-track-dtm="">Via Laietana, 49) y cimentaba el prestigio de un cocinero que se encuentra ahora en el mejor momento de su carrera. Así lo confiesa él mismo sentado en la terraza de Casa Tejada (Tenor Viñas, 3), un local de referencia de la zona alta de la Ciudad Condal y uno de los nueve establecimientos que posee en la capital catalana. “Bueno, he descubierto que el diablo está en los detalles. Hay que prestar atención a todo, estar siempre encima y, sobre todo, vivir con los pies en el suelo. Cuando era más joven veía las cosas de una forma distinta, pero con los años he aprendido muchas lecciones y creo que ahora percibo el mundo de una forma distinta. A veces, el ego juega malas pasadas y, en el mundo de la gastronomía, siempre existe la tentación, cuando las cosas te van bien, de creer que estás por encima del bien y del mal. Me gusta pensar que en ese sentido tengo la cabeza en su sitio”, dice en la misma semana que recibe el Prix Pyrénées que otorga la Cámara de Comercio francesa, un galardón que le ha hecho “mucha ilusión, porque para un francés instalado aquí es algo importante”.






