La localidad gaditana, de 1.400 habitantes, se vuelca con los 250 desplazados de su municipio vecino: “No sabemos cómo agradecer esto”
El menú de este martes en el salón multiusos de Zahara de la Sierra es “potaje de hermandad”, como lo bautiza en un golpe de ingenio la voluntaria Luisa Ruiz. Tiene habichuelas, chorizo, morcilla, su poquito de pringá y su majao de tomate, lo que es un guiso andaluz de toda la vida. Pero el nombre le viene por las manos que lo han preparado. Un batallón de mujeres del centro de mayores de Zahara (1.400 habitantes, Cádiz) y un grupo de vecinos de Grazalema, ese pueblo que, desde que les desalojaron por culpa de las borrascas que asolan la...
provincia, desembarcó en parte en el municipio vecino más cercano. “Somos pueblos hermanos desde hace muchos años, ahora no sabemos cómo agradecerles lo que están haciendo por nosotros”, explica la grazalemeña Loli Terreño, una de las autoras de ese guiso recién nombrado.
De los 1.500 vecinos que, a la carrera, tuvieron que abandonar sus casas de Grazalema hace cuatro días, unos 250 recalaron en Zahara de la Sierra, su localidad más inmediata y cercana, el resto en Ronda. “Llegamos de noche, con el móvil sin cobertura y sin tener donde meternos, pero nuestro primer impulso fue venirnos para acá”, explica María Diánez, mientras espera los tuppers del almuerzo de este martes. Al citado potaje, se le suma chocos con patatas, ensalada y arroz con leche, todo elaborado bajo la batuta desinteresada de los chefs Diego Guerrero y Juan José Moreno. Diánez acabó en casa de un sobrino, su amiga que espera su ración junto a ella, Ana María Sánchez, en casa de una hermana que vive desde hace años en Zahara. “Veíamos en la tele las catástrofes que pasan por ahí y ahora somos nosotros los auxiliados. Esto hay que vivirlo para entenderlo”, añade la grazalemeña.







