Algunos de los más de 11.000 desplazados en la comunidad están pudiendo regresar a sus domicilios. En Grazalema han podido visitar el pueblo y recoger enseres

Andalucía, anegada tras el paso de Leonardo y sin capacidad para absorber más agua, ha aguantado relativamente bien el embate de la borrasca Marta. Pendientes de la crecida del Guadalquivir, que se ha contenido a su paso por la capital cordobesa, la preocupación de la Junta, más que en el cielo —que vendrá cargado de nuevas precipitaciones en la Sierra de Grazalema y en la de Ronda este lunes—, se centra en el subsuelo por el riesgo de movimiento de tierras por la colmatación del terreno. Esa prevención, por el riesgo de afectación en las viviendas, es lo que determinó a evacuar la noche del sábado a 350 vecinos de la localidad gaditana de Ubrique que, a lo largo de la mañana de este domingo, tras una madrugada sin sobresaltos, han podido regresar a sus casas, como está ocurriendo en otros puntos de la comunidad, que acumula a más de 11.000 andaluces desplazados.

La tregua del temporal permite ahora pensar en la recuperación. En las zonas inundadas, con viviendas gravemente afectadas e infraestructuras dañadas, con las tierras de cultivo anegadas o sin accesos para poder trabajarlas o atender a la recolección… queda mucho trabajo por hacer. El Gobierno ha confirmado este domingo, a través de su vicepresidenta primera, María Jesús Montero, su intención de declarar zona gravemente afectada por la emergencia de protección civil todos los lugares afectados por las borrascas. “Se va a activar todo, es que pedir el fondo de contingencia muy poco, se trata de que todos veamos qué podemos poner a disposición de los ciudadanos para rehacer las infraestructuras y dar la mayor normalidad a nuestros pueblos”, ha dicho esta mañana desde Villafranca de Córdoba.